
El sábado 14 de octubre, el arquitecto Iago Seara abrió el ciclo de conferencias. Nos hizo participes de cómo conoció el pazo en estado de ruina en 1999 y sin embargo Torres do Allo logró impresionar a uno de los mejores arquitectos; Se centró en todo lo que transmitía su arquitectura sensitiva; las grandes losas de piedras que desde el primer momento indicaban que estaba en un lugar especial, o como la «croisette en lumiere» o paseo de la luz, algo tan exclusivo de los palacios barrocos franceses más refinados, sorprendentemente se encontraba en el pazo do Allo.
El sábado 21 fue el turno de Xosé A. Fraga. Se centró en la actividad científica del naturalista Torres do Allo, Víctor López Seoane, proporcionando numerosos documentos científicos, como la carta de puño y letra que Charles Darwin había enviado al ilustre habitante del pazo o la correspondencia que el famoso naturalista francés Fernand Lataste remitiera a Torres do Allo.

Xosé María Lema, fue el encargado de poner el broche de oro. Comenzó donando al pazo el libro que recientemente prologó «Atlas Hórreos de Galicia» con relación a los hermosos vigilantes pétreos que forman parte del entorno del pazo y que en el Ayuntamiento de Zas se encuentran de manera especial en todo su territorio.
El ciclo de conferencias cerró octubre dejando un balance que no podría ser más positivo, no solo por la cantidad de expertos y visitantes que se acercaron, sino también por la recompensa que supuso para el Ayuntamiento de Zas el reconocimiento de su patrimonio dentro los más importantes ámbitos culturales. Torres del Allo logró posicionarse con esta intensa programación de calidad en el lugar destacado de la cultura gallega como se merecía.


